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26 de octubre de 2018

¡Ahora es cuando!

Desde diciembre de 2017, panelistas ultraberretas de TV, politólogos de café, y diversos tipos de farabutes de poca monta, le dieron sin descanso al parche, con el dilema de la margarita: Es el 2001-No es el 2001; expresaban así, mayoritariamente, su temor pánico a la intervención directa de las masas.

La crisis mundial, que se agravó (y agrava) día a día, y la adaptación y subordinación del macrismo al capital imperialista, cabeza del régimen que se cae a pedazos sistemáticamente en todo el mundo, se encargaron de resolver el “dilema”:

Es octubre del 2018, y la movilización popular rodeando de repudio y bronca, un Parlamento genuflexo (con la sola excepción de la izquierda) a punto de aprobar un presupuesto de hambre, dictado por el FMI, todo este cuadro nos está diciendo que las horas del macrismo en el gobierno, están contadas, a condición de que el pueblo decida ir a fondo.

Porque, y el gobierno lo sabe, la aprobación de este presupuesto, es sólo la pitada inicial de un partido de super explotación y represión de dimensiones inmensas, que se podrá aplicar sólo, o bien si el pueblo decide suicidarse en masa, o bien si es derrotado, aplastado brutalmente, en la lucha contra tal presupuesto, y el gobierno y aliados que lo impulsan.

Demás está decir que es deber de los socialistas revolucionarios, ser los más abnegados y decididos luchadores impulsando el Paro Activo y la Huelga General.

Pero más necesario aún, es decirles a los trabajadores, adónde vamos. ¿Podemos conformarnos con ganar una o varias luchas? Con todo lo bueno que eso sería, definitivamente NO. Ya tenemos la suficiente historia de triunfos y derrotas (1975-1976: ¡De la Huelga General al golpe de Videla!) como para saber que incluso los mayores triunfos, deben ser consolidados, a riesgo seguro de tener que resignarlos, por permitir que la clase dominante opere un cambio brutal de rumbo en el poder.

Por todo lo anterior, es perentorio comenzar YA, una gran campaña en torno a la necesidad de promover, al calor de las luchas que inevitablemente se darán, una Asamblea Constituyente libre, soberana, y con poder de decisión, que imponga un programa que nos saque del creciente calvario capitalista, sobre la base de un programa fundamental: 1.- No pago de la fraudulenta deuda externa. 2.- Nacionalización de la Banca y del comercio exterior, ambos bajo control obrero. 3.- Nacionalización bajo control obrero, de toda la cadena (industrial y comercial) de la energía y las comunicaciones. 4.- Salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, hoy en $45000, y jubilación mínima de emergencia, igual al costo de la canasta de la 3era. edad, hoy en $24000.

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