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24 de marzo de 2018

Puerto Rico y la amenaza de una nueva reforma laboral

La segunda “reforma” antilaboral presentada por el gobernador colonial de Puerto Rico, “Ricky” Rosselló, incluye la eliminación de toda protección contra despidos, la reducción de licencias por enfermedad y vacaciones, impone requisitos de trabajo para beneficiarios de asistencia social, elimina el bono navideño, es decir, deroga las mínimas protecciones laborales aún en pie para que las patronales ejerzan aún más control, amenazas y abusos sobre la fuerza de trabajo.

Esta cruzada guerrerista del gobierno a  los que viven de su trabajo persigue un claro objetivo, crear las condiciones para aumentar la tasa de ganancia de los capitalistas a costa de la superexplotación de los trabajadores.

La crisis

Fruto de una década de crisis capitalista, y en particular de la rapiña ejecutada sobre la colonia por la metrópoli estadounidense, en Puerto Rico se desenvuelve desde hace años una aguda bancarrota. El crack de la economía puertorriquense tuvo expresión con el default de julio de 2016 (el más grande en la historia de las deudas sub-soberanas en los Estados Unidos) y una posterior declaración de quiebra en mayo de 2017.

 

Rosselló (del Partido Nuevo Progresista) y la Junta de Control Fiscal impuesta por el imperialismo norteamericano son un buitre de dos alas que arremete feroz sobre las masas laboriosas puertorriqueñas agravando la situación ya terminal del pueblo boricua, desangrado una y mil veces por los recortes en pensiones y salud, por los avances en la privatización de la educación pública, por el aumento de la matrícula universitaria y la crisis social abierta  por el paso de los huracanes Irma y María que deriva en el éxodo de centenares de miles hacia Texas y Florida

En Puerto Rico, dos camarillas corruptas y coloniales (el PNP y el Partido Popular Democrático) se turnan cada cuatro años en el poder y son platos recalentados del demócrata y del republicano de Estados Unidos. Otro actor es el Partido Independentista, cuyo planteo de corte socialdemócrata no ofrece salida ni programa de fondo y no es opción para las masas.

Las masas

Aunque el río parezca calmo o frío en la superficie, por abajo empieza a quemar: miles de maestros se movilizan en defensa de la educación pública a pesar de la traición de sus burocracias, esta verdadera marea del magisterio confluyó con otra gran columna de los estudiantes de la Universidad Pública que reclama contra el aumento de matrícula y el cierre de recintos. Se unieron trabajadores del transporte, energía eléctrica (UTIER), alimentación y sindicatos de empleados públicos que concentraron frente al Capitolio. En mayo de 2017 se desarrolló un paro general.

Si bien todavía estas luchas son expresiones embrionarias, hoy el deber de los trabajadores es retirar todo apoyo a los partidos políticos coloniales y defensores del sistema. En oposición, enarbolar como bandera, la organización política independiente de la clase obrera, por la independencia nacional y con un programa socialista y la lucha por el poder para los trabajadores.

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