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16 de marzo de 2018

[CORREO DE LECTORES] La legalización del aborto y las apropiaciones del peronismo

Finalmente, después de tantos años de lucha de diferentes movimentos feministas, la legalización del aborto seguro y gratuito ya se está exigiendo a un nivel realmente masivo. Algunas de las pruebas más contundentes fueron el “pañuelazo” en el congreso y el “twittazo” con el lema #AbortoLegalYa del 20 de febrero, la marcha multitudinaria del 8M, así como también anteriormente los debates en torno al feminismo que se dieron en Intrusos, llevados adelante por mujeres que – desde la soledad absoluta – ya venían intentando instalar tema en la televisión (como Julia Mengolini y Malena Pichot, con una paciencia realmente estoica, en un programa tan machista como lo era Duro de Domar). El broche de oro fue un Rial que parecía sacado de una novela utópica feminista, no solo pidiendo el debate y manifestándose a favor, sino también recitando el lema de la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito en uno de los programas con más rating de la televisión de aire. 


Como buenos especuladores que actúan a partir de lo que les marca el termómetro social, ciertos representantes estelares de lo que queda del  Kircherismo se manifestaron en las últimas dos semanas, justamente frente a la presión social, abiertamente y por primera vez a favor de la legalización del aborto en Argentina. 

Ni lento ni perezoso apareció Máximo Kirchner en la marcha del 21 de febrero con el distintivo pañuelo verde de la campaña anudado en la muñeca. Aníbal Fernández twitteando y retwitteando el día anterior a través de su cuenta a favor de la despenalización del aborto, mientras que cuando fue jefe de gabinete en 2015 afirmaba que este debate no era prioridad para el gobierno1.  En la misma línea le sigue Agustín Rossi, quien también ninguneó el tema cuando su partido gobernaba y no entendía el apuro por tratarlo, pero hace un par de días manifestó que votará a favor de la ley cuando llegue a la cámara de diputados2.  Y la lista continúa. 

Pero tal vez la peor prueba de cinismo fue el artículo “ganar o perder, paradojas del aborto”, que Juliana Di Tullio publicó en Revista Anfibia, con el que justifica por qué en sus años de jefa de bloque del Kirchnerismo, si bien siempre se manifestó a favor, no permitió que el debate llegara al recinto. Entre otras cosas, Di Tullio argumenta que la sociedad, hace solo un par de años, no estaba lista para semejante discusión: “Fue mi decisión no poner el proyecto en el recinto para no perder, no quería perder, no podíamos perder ESE tema en el recinto.”3  También defiende a su jefa política diciendo que Cristina Kirchner le afirmó en ese entonces, con un gran gesto democrático, que, de aprobarse en el parlamento, ella no lo vetaría. Y la palabra es cinismo porque se sabe que si realmente hay voluntad política desde el oficialismo para aprobar una ley, la ley se aprueba en dos días. Pero se sabe también que este tema es muy complicado: se trata, entre otras cosas, de darle poder de decisión a las mujeres sobre su cuerpo y al mismo tiempo de sacárselo a la iglesia, en lo que significaría romper con una visión única sobre la idea del comienzo de la vida humana. Eso es naturalmente demasiado, incluso para el partido que se jacta de apoyar todas las luchas sociales. 

En esa misma nota de la Revista Anfibia, aparece también la icónica Evita Perón luciendo el pañuelo verde de la campaña, dando a entender, supuesta- y contrafácticamente que, de estar viva, Evita estaría a favor de la legalización del aborto. Nos quieren hacer creer ahora que ésta también es una lucha que el Peronismo estuvo llevando en silencio, aún en el momento en que eran oficialismo y acumulaban todo el poder? Ver ese tipo de imágenes es realmente insultante para aquellas que nos sentíamos decepcionadas cada vez que el debate no pasaba de las comisiones en las que se discutía, pero que, de todas formas, seguíamos reuniéndonos para pensar estrategias para el futuro. En este sentido el debate por el aborto legal es altamente develador, justamente porque desenmascara un modus operandi de “apropiación” oportunista y paternalista del peronismo hacia ciertos derechos sociales adquiridos, a través del cual pasan a ser parte de los logros históricos propios del partido y del o la líder de turno.

A las pruebas me remito. 

Una de las más claras muestras de esta suerte de “apropiamiento” de una lucha social por parte del peronismo, fue la ley del sufragio femenino (incluso llamada “Ley Evita”) sancionada en 1947, vista en realidad también como estrategia electoral imperdible para el segundo mandato de Juan Domingo Perón en 1951. Si bien detrás de esta causa se enconde la lucha de miles de mujeres que la militaron desde principios del siglo XX (como por ejemplo Julieta Lanteri o Alicia Moreau), suele reducirse a la figura de Eva Perón, quien pasara a la historia como el único actor social impulsor de este proyecto de ley. El punto aquí por supuesto no es desmerecer el aporte de Eva Perón a esta causa, sino más bien la de resaltar la de aquellas que quedaron invisibilizadas detrás de su historia tan mitologizada. 

Un ejemplo más reciente es el de la ley de matrimonio igualitario, para la cual los miembros del movimiento LGTB trabajaron estratégicamente en pos de instalar el debate en la sociedad y en los medios, por ejemplo con la presentación de acciones de amparo en la justicia, para lograr la unión civil de algunos de sus activistas. Si bien la ley aparece constantemente dentro de la retórica kirchnerista, justamente como parte de sus logros partidarios, Cristina Kirchner, a modo de ejemplo ilustrativo, se manifestó a favor una vez que el proyecto fue sancionado por el congreso. 

Nuestra lucha

Demás está decir que, por supuesto, necesitamos que legisladores de todos los bloques voten a favor de la legalización del aborto, así que en ese sentido los votos positivos de todos aquellos que, habiendo tenido la oportunidad y el poder de legislar hace años no lo hicieron, son siempre celebrados. Eso sí, esta vez que quede en claro que esta lucha es nuestra, de todas las mujeres que, no solo estamos movilizándonos y presionando desde hace años, sino también sufriendo los juegos especulativos de ciertos políticos; en aquél momento con el Kirchnerismo y hoy en día con el oficialismo, que también hace lo suyo con un Macri convertido de la noche a la manana en “el feminista menos pensado”.  

La lucha por la legalización del aborto libre y gratuito es una de las muestras más visibles de, primero, la rápida apropiación que hace el Peronismo de luchas por derechos sociales, solo si vienen con un gran colectivo popular detrás, a través de su simbología (como por ejemplo la anacrónica Evita con el panuelo verde) y su discurso. No en vano son los maestros de la acumulación del poder, logrando transformarse y permanecer como partido a lo largo de décadas. Segundo, y este es claramente el punto más importante, es muestra de que los derechos adquiridos son resultado de una agotadora lucha previa, en este caso del increíble movimiento de mujeres de Argentina, y nunca de un favor del partido político de turno. 

Y a tenerlo en cuenta en las futuras elecciones.

 


1 Ver Télam, 2015 “No critico la visión que cada uno tiene sobre el aborto, no es parte de la agenda”: http://www.telam.com.ar/notas/201503/96669-anibal-fernandez-aborto.php
2 Ver http://www.lanueva.com/nota/2010-7-19-9-0-0-legalizar-el-aborto-no-es-una-prioridad
3 Ver http://www.revistaanfibia.com/ensayo/paradojas-del-aborto/

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