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6 de mayo de 2018

El bicentenario de Marx y la plena vigencia de su obra revolucionaria

El 5 de mayo de 1818 nació en Treveris, Alemania, Carlos Marx. 

El 200° aniversario de su natalicio ha disparado una serie de ‘homenajes’ y recordatorios que, en su mayoría,  apuntan a negar o limar la esencia revolucionaria de su pensamiento y acción.

En China, el secretario general del PC, Xi Jinping, que está impulsando la restauración capitalista en alianza con el imperialismo mundial a fuerza de opresión y superexplotación feroces sobre el proletariado y campesinado chinos, acaba de dedicarle a Marx un ‘homenaje’, asimilando su régimen dictatorial explotador a las enseñanzas del revolucionario socialista. Esta maniobra política cínica es ya figurita repetida en la historia. La Internacional Comunista denunciaba a los burgueses que se disfrazaban de socialistas para bloquear la evolución política de la clase obrera hacia posiciones revolucionarias.

Tras la caída del muro de Berlín y la disolución de la URSS en los medios de la burguesía corrieron ríos de tinta sobre el fin del marxismo y del socialismo y el triunfo del capitalismo. Pero la bancarrota del 2008, poco menos de veinte años después, ha reavivado la publicación de las obras de Marx, que son nuevamente best seller. Los mismos economistas burgueses buscan respuestas en los textos de Marx a la evolución catastrófica del capitalismo. 

Junto a su fiel amigo y camarada, Federico Engels, Marx escribió en 1848, a los 30 años de edad, el famoso Manifiesto del Partido Comunista, que constituye un programa (caracterización y propuestas) del socialismo científico, especialmente escrito para influir en la vanguardia de las revoluciones que iban a producirse en Francia y en toda Europa. 

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En ese texto Marx expone una caracterización-concepción de la historia de la humanidad en términos materialistas dialecticos. “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases”, dice en el inicio de su primer capítulo, “Burgueses y Proletarios”. Pero Marx, en una carta de 1852 dirigida al revolucionario alemán-yanqui Weydemeyer, señala que “...por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases...”. Esta es la parte que los ‘homenajes’ burgueses ocultan: su papel como político socialista revolucionario de la clase obrera. 

Su otra obra cumbre fue El Capital, cuyo primer tomo se publicó en 1867, luego de un duro trabajo de investigación de casi una década, en la que desarrolló una gran actividad militante y las privaciones golpearon duramente a su familia (de los siete hijos que tuvo sólo tres llegaron a la edad adulta). Marx solamente llegó a ver publicado el primer tomo. Los tomos II y III de El Capital no los pudo terminar totalmente a pesar de los años de investigaciones y trabajo que les dedicó. Estos salieron a luz después de su muerte gracias al trabajo de recopilación final que hizo Engels. 

El Capital describe científicamente el funcionamiento de la sociedad capitalista. Paso a paso, Marx disecciona y somete al bisturí del materialismo histórico la mercancía, el valor, la plusvalía, la ganancia y la acumulación del capital, el ejército de desocupados de reserva, las crisis capitalistas de sobreproducción, la competencia capitalista, la tendencia a la monopolización, etc.- y demuestra la tendencia inevitable de crecientes crisis y el hundimiento del régimen capitalista sobre la base de su propia dinámica histórica, que crea las premisas para la revolución social y el socialismo, es decir la expropiación de los expropiadores capitalistas. El Capital fue leído y estudiado con devoción por decenas de miles de obreros e intelectuales revolucionarios, fue la base granítica sobre la que se construyeron los grandes partidos obreros socialistas de masas de fines del siglo XIX.

Marx contribuyó activamente al desarrollo de la teoría de Estado. Concluyó que la clase obrera debe tomar el poder, destruir la maquinaria estatal capitalista e instaurar una dictadura revolucionaria, la dictadura del proletariado, para abrir el curso al socialismo y a una sociedad sin clases y sin Estado. Por eso se destacó también como militante y organizador revolucionario del proletariado. No sólo en la Liga de los Comunistas, durante la ola revolucionaria de 1848, aportando el Manifiesto Comunista y las famosas “Circulares”,sino también como organizador y motor principal de la constitución de la primera Internacional obrera, la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), inaugurada en Londres en 1864. La Alocución Inaugural con la que se abrieron las sesiones fue encargada a Marx. Consignas fundamentales que han guiado al movimiento obrero mundial hasta el día de hoy han sido formuladas por Carlos Marx.

 

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Marx se interesaba por todo aspecto de la evolución de la ciencia. Admirador de Darwin por su estudio sobre las leyes del desarrollo de la naturaleza orgánica, le quiso dedicar El Capital, para lo cual le mandó un ejemplar. Darwin rechazó amable y deferentemente el ofrecieminto, probablemente para no verse ligado en su condición de creyente a un consumado ateo.

En el entierro de Marx (17/3/1883), Engels hizo un breve discurso en el cual lo comparó, precisamente, con Darwin. “Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana”. Y culminó vaticinando que “su nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra”. 

A dos siglos de su nacimiento, las nuevas generaciones abrevan en su lucha por el socialismo de la obra del gran Carlos Marx.

 

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